DÍAS DE JUNIO Éranse los gélidos días del mes de Junio, del año un mil novecientos sesenta y seis, en el discepoliano siglo veinte problemático y febril pxmo ppdo. Promediaba el último tramo del secundario con los dilemas propios a todo pueblerino, en eso de afrontar el éxodo hacia un horizonte incierto más allá del paranaense río, por bien llamado “gran camino que camina”. Sumaba dieciséis años y medio en la norteña La Paz de mi Entre Ríos, en una bella época de tevés de pantalla en blanco y negro, con altísimas antenas que captaban canales con imágenes llovidas. Imborrable tiempo de radios eléctricas a lámparas, las novedosas a transistores, y el mueble tocadiscos de vinilio, escuchando cantar a Chubby Checker “come on, baby, let's do the twist”; la evocación de Julio Sosa a la solterona que había quedado sin ilusión ni fe: y a Ernesto Montiel en su racho rincón la maloya, orgullo del taragüí. De diarios foráneos que anoticiaban en pretérito pluscuamperfecto...